Tuberculosis en el Perú: ¿por qué están aumentando los casos y cómo se está reforzando la respuesta sanitaria? 

Conversamos con César Ticona, jefe del programa de Tuberculosis de Socios En Salud y esto fue lo que nos dijo respecto al reciente incremento de casos de tuberculosis en el país. 

La tuberculosis (TB) sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más relevantes para el sistema de salud peruano. En los últimos años, el país ha registrado un aumento sostenido de casos, una tendencia que ha despertado las alertas a nivel nacional e internacional. De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud (MINSA), durante el 2024 se notificaron más de 33 mil casos de tuberculosis en el país. Sin embargo, estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que la cifra real podría ser considerablemente mayor, llegando incluso a cerca de 59 mil casos, debido a las brechas de acceso al diagnóstico y el subregistro aún existente.  

Este escenario ubica al Perú entre los países de América Latina con mayor incremento de tuberculosis en relación con su población, junto con Brasil y Haití. No obstante, especialistas en la materia como César Ticona, jefe del programa de Tuberculosis de la ONG Socios En Salud, quienes llevan años liderando estrategias para combatir esta y otras enfermedades en el país, coinciden en que este aumento se debe analizar con cuidado: no responde únicamente a un deterioro del sistema, sino también a una confluencia de factores sociales, sanitarios y tecnológicos que están cambiando la forma de detectar la enfermedad. 

 

El efecto postpandemia y la “punta del iceberg” 

Para Ticona, el repunte de casos es, en buena medida, una consecuencia diferida de la pandemia de COVID-19. Durante los años más críticos de la emergencia sanitaria, muchos servicios se paralizaron o redujeron su capacidad, lo que afectó directamente el diagnóstico oportuno y la continuidad de los tratamientos. 

“Durante la pandemia se juntaron todos los factores como para que la tuberculosis haga lo que quiera (…) Lo que estamos viendo ahora es la consecuencia de varios factores que confluyeron durante la pandemia: menos diagnóstico, menos tratamiento y más condiciones para la transmisión”, explicó el especialista para ANACAB.  La caída de casos registrada en los sistemas oficiales entre 2020 y 2021 no reflejó una mejora real, sino una menor capacidad para detectar y registrar la enfermedad. 

A ello se suma una característica propia de la tuberculosis: su evolución lenta. Los síntomas pueden tardar meses, e incluso años en manifestarse, por lo que los efectos de la pandemia aún se siguen observando en los registros actuales. 

 

Más casos detectados, no necesariamente más enfermedad 

Un elemento clave para entender el incremento de casos actuales es el cambio en la estrategia sanitaria. En los últimos años, Perú ha fortalecido la detección activa de casos, una política que ya no espera a que la persona llegue al establecimiento de salud con síntomas avanzados. 

Según el representante de Socios En Salud, el país ha pasado a buscar la enfermedad directamente en la comunidad. “Ahora prácticamente es un tamizaje universal en zonas de alta carga: se toma radiografía a todas las personas, tengan o no síntomas”, señaló. Esta estrategia ha permitido identificar casos tempranos e incluso infecciones asintomáticas que antes quedaban fuera del registro del sistema. 

Al mismo tiempo, la incorporación de tecnología ha sido determinante. Ahora, la lectura de radiografías con apoyo de Inteligencia Artificial permite analizar cientos de placas en tiempo real, reduciendo drásticamente los tiempos de diagnóstico. A ello se suman las pruebas moleculares, como el GeneXpert, que detectan la bacteria con mayor sensibilidad y entregan resultados el mismo día, incluso cuando la carga bacteriana es baja. 

 

El rol del SIGTB en la visibilización de la TB 

Otro factor determinante es el fortalecimiento del sistema de información. Desde 2017, explica Ticona, el país viene implementando de manera progresiva el Sistema de Información Gerencial de Tuberculosis (SIGTB), una plataforma digital que centraliza los registros de diagnóstico, tratamiento y seguimiento en los establecimientos públicos de salud. A diferencia de los años previos, cuando gran parte de la información se manejaba de forma manual y fragmentada, el SIGTB permite hoy un registro más oportuno, estandarizado y completo. 

Para el especialista, esta mejora en la calidad de los datos no significa necesariamente que haya más tuberculosis, sino que el sistema ahora está captando mejor lo que antes quedaba fuera de los registros. La consolidación del SIGTB ha reducido brechas de subregistro y ofrece información más precisa para orientar decisiones en políticas de salud pública. 

 

Impacto desigual y poblaciones más expuestas 

Aunque la tuberculosis puede afectar a cualquier persona, su impacto no es homogéneo. En el Perú, las comunidades amazónicas enfrentan serias barreras geográficas que dificultan el acceso a servicios de salud y retrasan el inicio del tratamiento. En zonas altoandinas, la dispersión poblacional y la limitada infraestructura complican el seguimiento de los pacientes. 

De igual manera, en las grandes ciudades, especialmente en barrios con altos niveles de hacinamiento y pobreza, la transmisión se ve favorecida por condiciones sociales adversas. A ello se suman poblaciones con mayor riesgo, como personas con VIH, diabetes, cáncer, desnutrición, población penitenciaria, migrantes y pueblos indígenas. 

Desde el MINSA, la directora ejecutiva de prevención y control de la tuberculosis, Valentina Alarcón, ha recordado que la enfermedad puede presentarse en cualquier etapa de la vida y que reconocer los síntomas tempranos es clave. Tos persistente por más de dos semanas, fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y fatiga son señales de alerta que deben motivar la consulta inmediata, ya que el descarte y el tratamiento son gratuitos en el sistema público. 

 

Tuberculosis resistente: un reto mayor 

Uno de los mayores desafíos es la tuberculosis resistente a los medicamentos. En 2024, el MINSA reportó más de 1.400 casos de tuberculosis multidrogorresistente (TB-MDR) y otras formas de resistencia. A nivel mundial, el Perú se mantiene entre los 30 países con mayor carga de TB-MDR, una situación que hace más compleja la respuesta sanitaria. 

Durante años, estos casos implicaron tratamientos largos, dolorosos y difíciles de completar, lo que elevaba el abandono terapéutico. De acuerdo con Ticona, hoy, gracias a nueva evidencia científica, el país ha adoptado esquemas acortados, completamente orales y de hasta seis meses de duración, lo que mejora la adherencia y las tasas de curación. 

 

Más allá de los medicamentos: el rol de la comunidad 

Pese a los avances tecnológicos y clínicos, los especialistas coinciden en que la lucha contra la tuberculosis no se gana solo con fármacos. El estigma, la discriminación y los determinantes sociales siguen siendo barreras centrales. Problemas de salud mental como la depresión, consumo de alcohol u otras sustancias, y las dificultades económicas influyen directamente en el inicio y la continuidad del tratamiento. 

Desde Socios En Salud, una de las estrategias clave ha sido el empoderamiento comunitario. Capacitar a personas de las propias comunidades como agentes y consejeros pares permite mejorar la comunicación, reducir el miedo y promover el autocuidado. “Si no se trabaja en todos los determinantes sociales, no le vamos a ganar a la tuberculosis a punta de medicamentos”, advirtió Ticona. 

En esa línea, se plantea una mayor articulación con gobiernos regionales y municipales, que pueden apoyar en la búsqueda activa y la prevención desde el conocimiento de sus realidades locales, complementando el trabajo del sector salud. 

 

Un desafío que exige continuidad 

El incremento de casos de tuberculosis en el Perú no debe leerse solo como una señal de alarma, sino también como una oportunidad para consolidar estrategias que están dando resultados. La mejora del registro, el uso de nuevas tecnologías, la actualización de guías alineadas con la OMS y el enfoque comunitario son avances relevantes. 

Sin embargo, la sostenibilidad de estas acciones será clave. Mantener la inversión, fortalecer la prevención y abordar las condiciones sociales que alimentan la enfermedad permitirá no solo contener el problema, sino avanzar hacia su control. La tuberculosis sigue siendo curable y prevenible, siempre que el sistema y la sociedad trabajen de manera articulada y sostenida.