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De acuerdo con información del Minsa, 8 de cada 10 peruanos y peruanas sufre de algún tipo de trastorno de salud mental. Hoy que conmemoramos el Día Mundial de la Salud Mental, hacemos un análisis sobre una problemática que sigue incrementándose por diversos factores como el desempleo, la pobreza, la violencia y la inseguridad ciudadana.
En nuestro país, la salud mental se ha convertido en una crisis silenciosa. A lo largo de los últimos años, diversos estudios y reportes confirman este aumento significativo de casos relacionados principalmente a la ansiedad y la depresión. Factores como el estrés laboral, las dificultades económicas, la violencia y la pandemia del coronavirus -que afectó a todo el mundo por más de dos años-, han agravado el panorama, dejando a su paso profundas secuelas emocionales y psicológicas que necesitan atención inmediata.
Precisamente, en lo que va del año, la línea 113 del Ministerio de Salud (Minsa) ha registrado más de 15 mil llamadas telefónicas bajo diagnóstico de ansiedad, depresión e intento de suicidio. No es una situación aislada. La salud mental afronta al día de hoy un momento complicado para el cual Mercedes Pizarro, coordinadora de la Estrategia Sanitaria de Salud Mental de la Diris Lima Sur del Minsa, ha reconocido recientemente que no estamos lo suficientemente preparados, pues existe una escasez de especialistas. De hecho, solo para contextualizar, en todo el territorio peruano hay solamente un total de 294 psiquiatras.
En los centros educativos, el panorama es bastante similar. Según detalla un informe de El Comercio, pese a que se han registrado más de 192 mil casos de trastornos mentales en niños y adolescentes a escala nacional, actualmente solo hay 1 psicólogo por cada 3,313 escolares. Loreto, Amazonas y Ucayali son las regiones más afectadas, contando con menos del 1% de psicólogos dentro de sus aulas.
Grupo de mayor riesgo
Pese a que, de acuerdo a los especialistas, el grupo de jóvenes de entre 15 a 29 años (con mayor prevalencia las mujeres) es el más afectado en su salud mental, el limitado acceso a un tratamiento hace difícil combatir esta problemática y, por el contrario, sigue incrementando una larga lista de espera. Justamente, de acuerdo con la Secretaría Nacional de la Juventud (Senaju), se calcula que existe un 33% de jóvenes peruanos con algún trastorno mental. No obstante, los proyectos orientados a mejorar este tipo de servicios que resultan urgentes son muy pocos o avanzan a paso lento. De acuerdo con un informe de Gestión, en regiones como Arequipa, por ejemplo, se viene ejecutando un proyecto para mejorar y ampliar los servicios del Centro de Salud Mental Comunitario del distrito de Majes. Aunque dicha obra tiene un costo total de S/11.5 millones, su presupuesto para este 2024 es de apenas S/104 mil y, tal como revela el diario, hasta el 4 de septiembre solo se ha ejecutado el 15% del presupuesto.
Fortalecer las estrategias
Es clave resaltar que, si bien la creación de los Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC) del Minsa –que a la fecha ya suman más de 270 establecimientos- han logrado cubrir una atención ambulatoria especializada en trastornos mentales y/o problemas psicosociales para personas de todas las edades que no cuentan con un segur, lo cierto es que la disponibilidad de citas aún continúa siendo limitada, lo que hace difícil acceder a un tratamiento oportuno.
Para reducir la brecha y mejorar las prestaciones de salud mental en el país, el Dr. Yuri Cutipé, quien lideró en su momento la creación de los CSMC en el Perú, sostuvo en diálogo con Salud con Lupa que también es fundamental trabajar para fortalecer el primer nivel de atención. Necesitamos mayores profesionales capacitados para identificar y referir a los pacientes con diagnósticos mentales. Asimismo, todavía hace falta trabajar mayores estrategias de prevención efectivas, partiendo por promover la desestigmatización de la salud mental en la comunidad y generar una mayor inclusión de esta en las políticas públicas.
Finalmente, el psiquiatra Carlos Bromley, declaró recientemente para Caretas que, dentro del hogar, es fundamental aprender a prestar mucha atención a quienes nos rodean, especialmente a las personas más vulnerables. La clave para ayudar a aquellos que más podrían necesitarlo está en fortalecer los vínculos interpersonales y brindar acompañamiento, sobre todo, en momentos difíciles. De igual manera, aconseja generar hábitos saludables como actividades recreativas, las cuales juegan un papel crucial en la prevención de trastornos como la depresión.
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