
Depresión en el Perú: una emergencia silenciosa que desafía al sistema público de salud
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Durante las celebraciones de fin de año, el consumo de alcohol suele incrementarse. Sin embargo, combinar estas bebidas con medicamentos de uso común puede representar un serio riesgo para la salud.
Las fiestas de diciembre son sinónimo de reuniones familiares, celebraciones y brindis. En este contexto, muchas personas continúan tomando medicamentos prescritos o de venta libre sin considerar que el alcohol puede alterar su efecto y generar consecuencias adversas. Desde una perspectiva de salud pública, esta combinación es una de las principales causas de intoxicaciones evitables durante la temporada festiva.
El Dr. Alex Jaymez, médico internista de la Clínica Internacional, advierte que “mezclar alcohol con estos medicamentos es peligroso porque potencia sus efectos en el sistema nervioso central”. Fármacos ampliamente utilizados, como los antihistamínicos para la alergia, los ansiolíticos para la ansiedad o los analgésicos para el dolor, pueden tener efectos sedantes que se intensifican al combinarse con alcohol.
Efectos inmediatos que no deben subestimarse
El impacto de esta mezcla puede presentarse en cuestión de minutos u horas. Según el especialista, cuando alcohol y medicamentos actúan de manera simultánea se genera “un exceso de somnolencia, disminuyen los reflejos y la capacidad de reacción”. Esto incrementa de forma significativa el riesgo de caídas, accidentes de tránsito y otros eventos prevenibles.
Entre los efectos más frecuentes también se encuentran la confusión, la dificultad para concentrarse, los mareos y los desmayos por caídas bruscas de la presión arterial. A nivel digestivo, pueden aparecer náuseas, vómitos y dolor abdominal. En casos más graves, la combinación puede provocar alteraciones del ritmo cardíaco y depresión respiratoria, una condición potencialmente mortal.
Además, Jaymez recuerda que “la FDA advierte que incluso pequeñas cantidades de alcohol pueden provocar efectos adversos serios cuando se mezclan con medicamentos de uso común”, lo que refuerza la importancia de no minimizar este riesgo.
El hígado, uno de los órganos más afectados
Más allá de los efectos inmediatos, el consumo repetido de alcohol junto con medicamentos puede generar daños a mediano y largo plazo. El hígado es el principal órgano encargado de metabolizar ambas sustancias, por lo que se ve especialmente sobrecargado.
“El primer órgano que suele sufrir es el hígado, porque es el que se encarga de limpiar tanto el alcohol como muchos medicamentos”, explica el especialista. Por ejemplo, en el caso del paracetamol, uno de los analgésicos más utilizados, la combinación con alcohol es particularmente peligrosa y puede desencadenar toxicidad hepática severa.
Con el tiempo, esta práctica puede derivar en inflamación del hígado, hepatitis tóxica e incluso insuficiencia hepática. Además, se ha asociado a problemas de memoria, alteraciones cognitivas, trastornos del sueño y cambios en el estado de ánimo. Desde una mirada preventiva, estos daños representan una carga evitable para el sistema de salud.
Poblaciones con mayor riesgo
No todas las personas responden de la misma manera a estas interacciones. Existen grupos que presentan un riesgo considerablemente mayor. Entre ellos destacan los adultos mayores, quienes metabolizan más lentamente el alcohol y los medicamentos, lo que favorece la acumulación de efectos y aumenta la probabilidad de caídas, fracturas y episodios de confusión.
A su vez, los adolescentes también constituyen una población vulnerable, ya que su sistema nervioso aún está en desarrollo y la combinación incrementa el riesgo de intoxicaciones y conductas peligrosas. A esto se suman las personas con enfermedades crónicas, como hipertensión, trastornos hepáticos o afecciones psiquiátricas, en quienes los efectos adversos pueden ser más severos.
Recomendaciones clave para unas fiestas seguras
El doctor de la Clínica Internacional recomienda seguir estrictamente las indicaciones médicas y evitar el consumo de alcohol mientras se esté bajo tratamiento farmacológico. Si una persona presenta síntomas de enfermedad o está tomando medicamentos como paracetamol, lo más prudente es abstenerse de beber hasta finalizar el tratamiento.
Disfrutar de las fiestas no debe implicar poner en peligro la salud. Informarse, leer las advertencias de los medicamentos y tomar decisiones responsables puede marcar la diferencia entre una celebración segura y una emergencia médica evitable.
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