Vacunación en las Américas: cerrar brechas y recuperar coberturas, una urgencia para el sistema de salud
Tras la Semana de la Vacunación en las Américas, especialistas advierten que el principal desafío ya no es solo contar
Tras la Semana de la Vacunación en las Américas, especialistas advierten que el principal desafío ya no es solo contar con vacunas, sino garantizar su acceso oportuno. El tema debe ser prioridad para las nuevas autoridades del sector salud.
La vacunación sigue siendo una de las intervenciones más efectivas en salud pública. Sin embargo, en el Perú y la región, persisten brechas que amenazan con revertir avances históricos. En el marco de lo que fue la Semana de Vacunación en las Américas (25 de abril al 2 de mayo), el llamado sigue siendo claro: reforzar coberturas y evitar el retorno de enfermedades prevenibles.
Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), aunque la región ha mostrado una recuperación progresiva tras la pandemia, las coberturas aún no alcanzan los niveles necesarios para garantizar protección colectiva. El organismo advierte que se requiere al menos un 95% de cobertura para prevenir brotes de enfermedades como el sarampión.
De acuerdo con la OPS, más de un millón de niños en las Américas no han recibido ninguna vacuna esencial en los últimos años, lo que incrementa el riesgo de reintroducción de enfermedades ya controladas.
El sarampión vuelve a encender las alertas
El riesgo no es teórico. En el Perú, el propio Ministerio de Salud del Perú ha alertado en las últimas semanas sobre la existencia de miles de niños con esquemas de vacunación incompletos, especialmente en regiones como Puno, lo que los deja expuestos al sarampión.
Medios como El Comercio y La República han reportado que autoridades sanitarias vienen intensificando campañas ante el riesgo de brotes, en un contexto donde ya se han confirmado casos y se ha identificado transmisión local en algunas zonas del país.
Este escenario refleja una preocupación mayor: el sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, capaz de propagarse rápidamente en poblaciones con baja cobertura. Un solo caso puede desencadenar brotes si no existe suficiente protección comunitaria.
Según la OPS, el aumento de casos en la región responde, en gran medida, a la caída de las coberturas durante la pandemia de COVID-19, cuyos efectos aún persisten en los sistemas de salud.
Brechas estructurales que persisten
Más allá del contexto coyuntural, uno de los principales desafíos sigue siendo la desigualdad en el acceso a la vacunación. Las coberturas no son homogéneas: las zonas rurales, comunidades indígenas y poblaciones en situación de vulnerabilidad continúan enfrentando mayores barreras.
De acuerdo con la OPS, cerrar estas brechas requiere no solo disponibilidad de vacunas, sino estrategias activas de búsqueda, fortalecimiento del primer nivel de atención y un enfoque territorial.
En el Perú, esto se traduce en brigadas móviles, campañas casa por casa y esfuerzos logísticos adicionales para llegar a poblaciones dispersas. Sin embargo, estos esfuerzos suelen depender de recursos limitados y de la capacidad operativa de cada región.
Desinformación: una barrera creciente
A los desafíos estructurales se suma un factor cada vez más determinante: la desinformación. La reticencia a la vacunación, impulsada por información falsa o percepciones erróneas, continúa afectando la decisión de muchas familias.
Por ello, recuperar la confianza en las vacunas es hoy una prioridad estratégica, indica la OPS. La comunicación en salud, basada en evidencia y cercana a la ciudadanía, se vuelve clave para revertir esta tendencia.
Una agenda impostergable para las nuevas autoridades
Frente a este panorama, el fortalecimiento de la vacunación debe ocupar un lugar central en la agenda de las nuevas autoridades del Ejecutivo y del sector salud.
Esto implica pasar de campañas puntuales a estrategias sostenidas, con financiamiento continuo, sistema de información robustos y capacidad de respuesta ante brotes.
Según la OPS, la vacunación ha evitado millones de muertes en las últimas décadas, consolidándose como una de las políticas públicas más costo-efectivas. Sin embargo, su impacto depende de decisiones políticas contundentes y de una gestión eficiente.
En el caso peruano, el desafío es doble: recuperar las coberturas perdidas y construir un sistema de inmunización más resiliente, capaz de anticipar riesgos y responder de manera oportuna.
La evidencia es clara. Cuando la vacunación se debilita, las enfermedades regresan. Por ello, más que una intervención sanitaria, la inmunización es un indicador de la capacidad del Estado para proteger a su población. Y hoy, esa capacidad vuelve a estar a prueba.
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