CADE Salud 2026: del diagnóstico a la urgencia de actuar en salud

Un mes después del evento clave sobre salud en el país, las alertas siguen vigentes: más presupuesto no garantiza mejores resultados y el próximo gobierno tendrá que responder con decisiones inmediatas. 

A pocas semanas de las elecciones generales, las conclusiones de CADE Salud 2026 no han perdido relevancia. Por el contrario, cobran mayor sentido en un contexto donde la salud debería ocupar un lugar central en la agenda pública. 

El encuentro —organizado por IPAE Acción Empresarial en marzo— reunió a más de 250 líderes del sector público, privado, académico y de la sociedad civil bajo un objetivo claro: pasar del análisis a la ejecución. 

“El lema de esta edición es directo y sin ambigüedades: ‘Del diagnóstico al tratamiento’. Estamos aquí para activar una hoja de ruta ejecutable. Los indicadores de salud nos demuestran que las brechas persisten y que los peruanos no pueden seguir esperando a que el sistema funcione algún día”, afirmó Jorge Ruiz, presidente de CADE Salud 2026. 

Ese mensaje resume el momento actual: el país no necesita más diagnósticos, sino acciones concretas. 

 

Más recursos, mismos problemas 

Uno de los hallazgos más relevantes del foro fue la desconexión entre el aumento del presupuesto en salud y los resultados concretos para la población. Aunque el Perú destina el 6,2% de su PBI al sector y cuenta con un presupuesto que supera los S/30 mil millones, persisten problemas en la ejecución del gasto. 

Especialistas coincidieron en que el foco ya no debe estar solo en cuánto se invierte, sino en cómo se gestiona. 

“Hoy el principal problema en el sistema de salud es la productividad. No es sólo cuánto se gasta en salud, sino cómo se gasta. Los sistemas más efectivos son aquellos que logran alinear el financiamiento con resultados concretos en acceso, calidad y protección financiera”, señaló Cristian Baeza (Chile), director ejecutivo del Centro para el Desarrollo Saludable (CHD), durante la sesión sobre movilización de recursos. 

El impacto de esta ineficiencia se traduce directamente en los hogares: el gasto de bolsillo bordea el 30% por encima del umbral recomendado por la OMS, lo que expone a miles de familias a gastos considerables, especialmente por medicamentos. 

 

Un sistema que llega tarde 

Las brechas no son solo financieras. La ciudadanía percibe fallas estructurales que afectan la calidad y oportunidad de la atención. 

“La ciudadanía tiene claro qué está mal en salud y tienen tres temas prioritarios para enfrentar: el 52% considera que existe un débil control sobre la calidad de los servicios. Por otro lado, el 43% considera que tenemos un primer nivel de atención deficiente, mientras que el 33% considera que existen fallas en la provisión de insumos y medicamentos”, indicó José Carlos Saavedra, socio y economista principal en APOYO Consultoría. 

El debilitamiento del primer nivel de atención —la puerta de entrada al sistema — genera un efecto en cadena. 

“Cuando no funciona el primer nivel, todo el sistema colapsa: hospitales saturados, diagnósticos tardíos, mayor gasto público ineficiente y peores resultados en salud. Eso nos empuja a empezar a gestionar la salud, porque no sabemos cuántos pacientes tenemos, ni hacemos seguimiento de pacientes crónicos y no tenemos un sistema preventivo, sino reactivo”, aseguró Janice Seinfeld, presidenta de Videnza Consultores.  

 

Innovar sin perder el foco humano 

CADE Salud también puso sobre la mesa el rol de la innovación. Si bien la tecnología ya muestra avances —como la reducción de tiempos de diagnóstico o un mayor acceso a especialistas en zonas rurales —, su implementación aún enfrenta retos importantes. 

“No hay sistema inteligente sin integridad inteligente. Innovar sin ética solo significa digitalizar o sistematizar los mismos problemas que hoy afecta al sistema de salud”, expresó durante su ponencia Alvar Martínez, director de Cumplimiento de Atención Médica – Latinoamérica Sur Johnson & Johnson. 

A ello se suma un desafío clave: el talento humano. La transformación del sistema no depende únicamente de herramientas digitales, sino de profesionales capacitados y de una cultura organizacional que acompañe el cambio. 

 

Los primeros 100 días: una ventana crítica 

Uno de los aportes más concretos del evento fue la presentación de una hoja de ruta para los primeros 100 días del próximo gobierno. Las propuestas apuntan a medidas viables y de impacto inmediato: mejorar el abastecimiento de medicamentos, fortalecer el primer nivel, avanzar hacia una historia clínica única, integrar servicios y reforzar la prevención. 

“Se necesita una reforma en el sector salud. Si no tenemos una continua sostenibilidad y política de gestión, no vamos a llegar nunca a nada”, aseguró Pablo Lavado, investigador del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico.  

El consenso es claro: la salud no puede esperar a reformas de largo plazo si no se activan acciones inmediatas. 

 

De la evidencia a la decisión 

A un mes de CADE Salud 2026, el reto ya no es generar más evidencia, sino convertirla en política pública. El foro dejó instalada una agenda técnica, viable y consensuada. Ahora, la responsabilidad recae en quienes asumirán el próximo gobierno. 

Como señaló Gonzalo Galdos, presidente de IPAE Acción Empresarial, durante el cierre del programa “cerramos este evento con la convicción de que el cambio es posible si hay voluntad política y capacidad técnica”. 

El tiempo, sin embargo, es el factor más crítico. En salud, cada decisión postergada tiene consecuencias reales y el país ya no puede seguir esperando. El momento de actuar es ahora. 

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