Obras por Impuestos: ¿Qué son y por qué pueden fortalecer el sistema de salud?

Aunque a través de este mecanismo el Perú puede avanzar en la construcción de hospitales, especialistas advierten que cerrar las brechas sanitarias requiere también asegurar operación, mantenimiento y capacidad de gestión.

Durante décadas, el sistema de salud peruano ha acumulado profundas brechas en infraestructura, acceso y calidad de atención. En distintas regiones del país, millones de personas continúan enfrentando limitaciones para acceder a servicios especializados y atención oportuna. Frente a este escenario, el mecanismo de Obras por Impuestos (OxI) se ha convertido en una de las principales alternativas para acelerar la inversión pública y ejecutar proyectos estratégicos en menor tiempo.

Las Obras por Impuestos permiten que empresas privadas financien y ejecuten proyectos de inversión pública priorizados por el Estado, recuperando posteriormente el monto invertido mediante certificados aplicables al pago de impuestos. En el sector salud, este mecanismo ha tomado especial relevancia por su capacidad para reducir tiempos de ejecución y evitar la paralización de proyectos hospitalarios.

Sin embargo, para César Chanamé, director de Máxime, ex miembro del Consejo Directivo  de EsSalud y exviceministro de Salud, el verdadero desafío no termina con construir hospitales. “Hay brechas históricas en infraestructura de salud , pero sobre todo hay brechas enormes en la prestación de servicios de salud  a la población, esa es la verdadera brecha que nos debe preocupar”, señala.


Más allá de la infraestructura

César Chanamé considera que las Obras por Impuestos representan hoy una herramienta estratégica para acelerar inversiones en hospitales y redes de salud, especialmente en regiones históricamente desatendidas. No obstante, advierte que el fortalecimiento del sistema sanitario no puede limitarse únicamente a levantar nuevas edificaciones.

“Una infraestructura por más bien equipada que esté no es condición suficiente para que el sistema de salud sea fortalecido”, afirma. En esa línea, sostiene que el mecanismo debe complementarse con un enfoque más integral que garantice operación, mantenimiento y provisión efectiva de servicios.

Por ello, plantea incorporar con mayor fuerza el concepto de “Servicios por Impuestos”, orientado a financiar la puesta en marcha y funcionamiento de los establecimientos de salud. “El rol estratégico que tienen las Obras por Impuestos se debe complementar con el mecanismo de Servicios por Impuestos para su operación”, enfatiza.

El especialista recuerda que, en el último mensaje presidencial de julio de 2025, se informó que 13 hospitales habían sido culminados y entregados, mientras otros 16 estaban próximos a concluirse. Sin embargo, advierte que todavía existen serias debilidades en transparencia y seguimiento de estas inversiones.

“Durante nuestra gestión 2015-2016, el MINSA desarrolló una plataforma de seguimiento transparente de inversiones; sin embargo, el gobierno siguiente la desmontó. Esa herramienta debería recuperarse”, comenta.

A su juicio, contar con un sistema de seguimiento público permitiría transparentar información clave como los montos de inversión, los beneficiarios potenciales y, sobre todo, la disponibilidad presupuestal para operar adecuadamente los nuevos hospitales.


El problema de los hospitales que no funcionan

Uno de los principales riesgos, según Chanamé, es que las nuevas infraestructuras sanitarias terminen operando muy parcialmente o sin la capacidad necesaria para responder a la demanda real de la población.

“Hoy no existen ni lineamientos ni reglas presupuestales claras para asignar los recursos necesarios para la operación y mantenimiento de los nuevos hospitales”, advierte. Como consecuencia, explica, muchas veces no se sabe con qué nivel de capacidad funcionarán estos establecimientos ni cuántos pacientes podrán atender efectivamente.

En la práctica, el manejo de estos recursos continúa dependiendo de decisiones discrecionales en el  Ministerio de Salud. “Esto debe acabar ya”, sostiene.

Por ello, considera indispensable aprobar lineamientos para garantizar la puesta en marcha de los hospitales próximos a inaugurarse. “No hay justificación, ni desde el interés público ni desde la racionalidad económica, para que la población tenga que seguir esperando el acceso a servicios y prestaciones de salud en estos nuevos hospitales, los recursos presupuestales deben darse en oportunidad”, afirma.


Obras por Impuestos versus inversión tradicional

Desde su experiencia en ambos sectores (público y privado), Chanamé identifica diferencias importantes entre los proyectos ejecutados mediante Obras por Impuestos y aquellos desarrollados bajo los mecanismos tradicionales del Estado.

La primera diferencia es la capacidad de culminar las obras. “Los proyectos OxI  sí se concluyen y la obra es entregada”, explica. Para el especialista, este modelo ha demostrado ser más eficiente frente a los problemas de corrupción y paralización que afectan históricamente a la inversión pública convencional.

“Basta volver a citar el mensaje presidencial de julio del 2025, cuando la expresidenta afirmó la frase: ‘encontramos 57 obras paralizadas’”, recuerda.

La segunda diferencia está relacionada con los tiempos de ejecución. Mientras numerosos hospitales públicos desarrollados bajo esquemas tradicionales pueden tardar entre seis y diez años desde la formulación del proyecto hasta su inauguración, las Obras por Impuestos permiten reducir considerablemente esos plazos.

Finalmente, destaca una tercera diferencia vinculada a la calidad de infraestructura y equipamiento biomédico. Según explica, las empresas involucradas en el mecanismo de OxI tienen mayores incentivos para asegurar estándares tecnológicos más altos debido a su compromiso reputacional y de sostenibilidad en las comunidades.

“El nuevo Hospital de Huarmey es un ejemplo de ello, ha entregado equipos biomédicos de calidad reconocida que van a permitir brindar mejores prestaciones de salud para la población de toda la provincia”, indica. 


El reto pendiente: mantenimiento y capacidad operativa

Sin embargo, incluso los proyectos mejor ejecutados enfrentan riesgos si no se garantiza sostenibilidad en el tiempo. Para Chanamé, uno de los principales vacíos del sistema peruano es la falta de planificación de recursos presupuestales  para el mantenimiento de equipos y la operación de los nuevos establecimientos.

“El mecanismo de Obras por Impuestos y su normatividad debe generar todos los incentivos necesarios para que todo proyecto de inversión incorpore como parte de la inversión el componente del mantenimiento y operación inicial” , propone.

Además, considera fundamental incluir periodos de acompañamiento operativo posteriores a la inauguración para asegurar la correcta implementación de las Unidades Productoras de Servicios de Salud (UPSS), que constituyen los bloques funcionales esenciales de hospitales y clínicas.

“El personal del hospital, el que ya estaba y el que se contrate, debe ser capacitado y asistido en hacer funcionar todas las UPSS”, sostiene.

Para el especialista, el problema de fondo es que todavía existe una mirada reducida sobre la inversión sanitaria. “Aún hay miopía entre los hacedores de las políticas de inversión”, afirma.


Invertir en gestión también es invertir en salud

Chaname advierte que construir hospitales sin asegurar recursos humanos, medicamentos, dispositivos médicos y capacidad de gestión los convierte en inversiones  subutilizadas.

“Un hospital o establecimiento de salud que no funciona, no opera, puede ser una linda infraestructura, pero no sirve de nada a la población”, señala.

Por ello, insiste en que todo proyecto de inversión sanitaria debe incorporar desde el principio presupuestos orientados al funcionamiento  del establecimiento. “No hacerlo en una cuantía debidamente estimada técnicamente es simplemente irresponsable”, enfatiza.

Finalmente, considera urgente que el Minsa avance hacia criterios técnicos y predecibles para financiar la operación inicial de los nuevos hospitales. “La Dirección General de Operaciones tiene que abandonar el criterio discrecional o al menos  el criterio ‘case by-case’ para asignar recursos”, concluye.

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