Enfermedad renal crónica: una afección que podría poner en riesgo hasta al 15% de los peruanos

Cerca de tres millones de adultos en el país tendrían algún grado de daño renal. El aumento de la diabetes, la hipertensión y la obesidad están impulsando una enfermedad que suele detectarse tarde. 

La enfermedad renal crónica (ERC) se ha convertido en uno de los mayores desafíos de salud pública de las últimas décadas. Aunque suele pasar desapercibida durante años, su impacto es cada vez más evidente: miles de personas requieren diálisis, otras esperan un trasplante y muchas desconocen que viven con un deterioro progresivo de sus riñones. 

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que alrededor del 10% de la población mundial padece algún grado de enfermedad renal crónica, una cifra que ha ido en aumento en paralelo al crecimiento de la diabetes, la hipertensión y el envejecimiento de la población. La entidad advierte que la enfermedad genera una importante carga de discapacidad y mortalidad prematura. 

 

Un problema que crece en el Perú 

En el país, las estimaciones varían, pero todas apuntan a un mismo escenario: la enfermedad renal se ha convertido en un problema de gran magnitud. 

El doctor Humberto Vásquez, infectólogo de la Clínica Internacional, señaló que «la enfermedad renal crónica vinculada a estas dos (la diabetes y la hipertensión), afecta entre el 11% y el 15% de la población. Se calcula que hay cerca de 3 millones de peruanos mayores de 18 años con algún grado de daño renal».  

Por su parte, especialistas del Centro Nacional de Salud Renal de EsSalud estimaron recientemente que uno de cada diez peruanos podría presentar algún grado de daño renal. 

Más allá de las diferencias entre ambas cifras, el mensaje es el mismo: millones de personas conviven con una enfermedad que en muchos casos permanece oculta hasta etapas avanzadas. 

La situación de América Latina también genera preocupación. Un estudio publicado este año en la revista científica The Lancet, elaborado por investigadores del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), la Universidad de Glasgow y NYU Langone Health, concluyó que más de uno de cada siete adultos en América Latina y el Caribe presenta enfermedad renal crónica, lo que convierte a la región en una de las más afectadas del mundo. 

 

El enemigo silencioso 

Los riñones cumplen funciones esenciales para la vida: eliminan toxinas y desechos de la sangre, regulan los líquidos y minerales del organismo, ayudan a controlar la presión arterial y participan en la producción de hormonas indispensables para la formación d glóbulos rojos y la salud ósea. Sin embargo, cuando comienzan a deteriorarse, las señales suelen ser imperceptibles. 

El doctor Eduardo Pérez Tejada, nefrólogo del Centro Nacional de Salud Renal de EsSalud, advirtió que la enfermedad «puede desarrollarse durante años sin presentar síntomas evidentes, dificultando su detección temprana y aumentando el riesgo de complicaciones severas».  

En la misma línea, el nefrólogo Carlos Tapia Zerpa, del Centro Nacional de Salud Renal, explicó en una entrevista con ATV Noticias que «hasta los estadios iniciales no existen señales evidentes de la enfermedad renal crónica». 

Cuando aparecen síntomas como cansancio persistente, hinchazón de las piernas, náuseas, cambios en la cantidad de orina o somnolencia excesiva, el daño renal suele encontrarse en fases avanzadas. 

 

Diabetes e hipertensión: los principales impulsores 

La evidencia científica muestra que la enfermedad renal crónica está estrechamente relacionada con otras enfermedades no transmisibles. 

De acuerdo con datos del seguro social, más del 80% de los pacientes con enfermedad renal crónica pertenece a grupos de riesgo. 

«En el Perú, los principales factores de riesgo para enfermedad renal incluyen la diabetes, la hipertensión arterial, el sobrepeso y el consumo excesivo de sal y alimentos ultraprocesados», indicó la nutricionista Mayra Garay en declaraciones a Infobae. Además, el tabaquismo, el sedentarismo y tener más de 55 años también suponen mayores riesgos. 

El crecimiento de estas enfermedades también está incrementando la demanda de tratamientos complejos. De acuerdo con datos del Centro Nacional de Salud Renal, más de 23 mil peruanos dependen actualmente de la hemodiálisis y cerca de 7 mil esperan un trasplante de riñón. Además, alrededor de 6 mil personas ingresan cada año a programas de diálisis o requieren un trasplante. 

 

La prevención puede cambiar el pronóstico 

Pese al avance de la enfermedad, los especialistas coinciden en que gran parte de sus complicaciones pueden evitarse si el diagnóstico se realiza a tiempo. 

Las personas con factores de riesgo deben someterse, al menos una vez al año, a una prueba de creatinina en sangre y a un examen de orina para detectar la presencia de proteínas, dos estudios sencillos que permiten identificar el daño renal en sus primeras etapas. 

Asimismo, mantener una alimentación saludable, reducir el consumo de sal y alimentos ultraprocesados, realizar actividad física, evitar el tabaco y controlar adecuadamente la diabetes y la hipertensión son medidas fundamentales para preservar la función de los riñones. 

La enfermedad renal crónica puede ser silenciosa, pero su impacto sobre la salud pública es cada vez más evidente. Frente a un escenario de envejecimiento poblacional y aumento de las enfermedades crónicas, los expertos coinciden en que el reto ya no es solo tratar la insuficiencia renal, sino evitar que millones de personad lleguen a ella sin un diagnóstico oportuno o sin haber recibido información y acompañamiento para prevenirla. 

Para los especialistas, la respuesta pasa necesariamente por fortalecer el primer nivel de atención, cerrar las brechas en detección temprana y convertir la prevención en una prioridad sanitaria.  

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