
El Niño ya llegó. ¿Cuáles son los peligros que trae consigo?
El reciente pronóstico del ENFEN elevó la preocupación sobre la evolución del Fenómeno El Niño hacia finales de 2026. Además
El reciente pronóstico del ENFEN elevó la preocupación sobre la evolución del Fenómeno El Niño hacia finales de 2026. Además de lluvias e inundaciones, especialistas advierten los efectos que podría tener para la salud.
El Perú vuelve a mirar con preocupación la evolución del Fenómeno El Niño. La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) actualizó recientemente su pronóstico y estimó un 33% de probabilidad de que el Niño Costero alcance una magnitud extraordinaria hacia finales de 2026. Asimismo, mantuvo el estado de alerta y proyectó anomalías en la temperatura superficial del mar hasta abril de 2027.
Según el ENFEN, durante los próximos meses se esperan temperaturas del aire muy por encima de lo habitual en toda la costa peruana y lluvias superiores a lo normal, especialmente en la costa norte. Este escenario incrementa el riesgo de inundaciones, desbordes y otros eventos extremos durante la temporada del verano.
Sin embargo, las consecuencias podrían ir mucho más allá de los daños materiales. Especialistas advierten que el incremento de la temperatura y las lluvias crea condiciones propicias para la propagación de enfermedades, afecta la seguridad alimentaria y pone mayor presión sobre un sistema de salud que aún enfrenta importantes brechas de atención.
Más calor, mayor riesgo de enfermedades
Uno de los principales riesgos sanitarios asociados al Fenómeno El Niño es el aumento de enfermedades transmitidas por vectores, especialmente el dengue.
Las cifras ya muestran una tendencia preocupante. Hasta la semana epidemiológica 26, el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC Perú) reportó 34,820 casos acumulados de dengue y 36 fallecidos, lo que representa un incremento del 22% respecto al mismo periodo de 2025.
El médico infectólogo Ciro Maguiña explicó a La República que el comportamiento de la enfermedad está estrechamente relacionado con las condiciones climáticas. «Cuando ocurren grandes cambios climáticos, como El Niño, el dengue tiende a incrementarse porque las condiciones se vuelven más favorables para el mosquito transmisor», advirtió.
Por su parte, el Dr. Jesús Peinadoi, epidemiólogo y director de Gestión de Programas de Socios En Salud, explicó a ANACAB que las altas temperaturas aceleran el ciclo de vida del Aedes aegypti, permitiendo que existan más mosquitos en menos tiempos y aumentando las probabilidades de transmisión.
«Hay un efecto que hace que el huevo del mosquito se acelere, la capacidad de copias del virus se incrementa», comentó.
El especialista señaló que el incremento de las temperaturas también favorece la aparición de otras enfermedades transmitidas por vectores, como zika, chikungunya y malaria, además de incrementar el riesgo de enfermedades diarreicas debido a la contaminación del agua provocada por las lluvias e infecciones respiratorias, debido a que más personas permanecerán juntas bajo el mismo para protegerse del intenso calor.
Un impacto que también alcanza la alimentación
Los efectos del Fenómeno El Niño no se limitan a las enfermedades infecciosas. El calentamiento del océano modifica los ecosistemas marinos y puede afectar la disponibilidad de alimentos, especialmente de pescado, una de las principales — y más accesibles — fuentes de proteína para miles de familias peruanas.
Según explicó Peinado, el aumento de la temperatura del mar desplaza especies como la anchoveta hacia aguas más frías y altera toda la cadena alimentaria marina. Esto puede traducirse en una menor disponibilidad de pescado y afectar la alimentación de las poblaciones más vulnerables.
A ello se suma el impacto sobre la agricultura provocado por las lluvias intensas y otros eventos extremos, factores que pueden comprometer el acceso a alimentos nutritivos e incrementar problemas como la anemia, especialmente en niños.
Un sistema de salud que aún enfrenta importantes brechas
Frente a un posible incremento de pacientes, otra preocupación es la capacidad de respuesta del sistema de salud.
Peinado sostuvo que uno de los principales desafíos no pasa únicamente por construir más infraestructura, sino por garantizar que los establecimientos cuenten con personal, medicamentos, equipos y presupuesto suficiente para operar de manera continua. En otras palabras, explica que el país ha priorizados la inversión en infraestructura (CAPEX), pero no siempre ha destinado los recursos necesarios para garantizar su funcionamiento diario (OPEX), como la contratación de profesionales de salud, el mantenimiento de equipos o el abastecimiento de insumos.
En ese contexto, advirtió que «los gobiernos se llenan básicamente con titulares de poner hospitales…CAPEX…pero el OPEX no hay».
En la práctica, señala, muchos hospitales y centros de salud ya operan con limitaciones de personal y equipamiento, por lo que una emergencia sanitaria asociada al Fenómeno El Niño podría incrementar aún más la presión sobre los servicios de salud.
La preparación también representa un desafío desde la gestión pública. En un reciente pronunciamiento, ComexPerú advirtió que, al 30 de junio, el programa presupuestal destinado a la reducción de la vulnerabilidad y atención de emergencias registraba una ejecución de apenas 27%, pese a las alertas emitidas desde hace varios meses sobre la posible intensificación del fenómeno.
La prevención será la principal herramienta
Especialistas coinciden en que reducir el impacto del Fenómeno El Niño dependerá, en gran medida, de las acciones que se adopten antes de que ocurran las emergencias.
Ello implica fortalecer la vigilancia epidemiológica, eliminar criaderos de mosquitos, garantizar el acceso a agua segura, reforzar el primer nivel de atención y ejecutar oportunamente las obras de prevención para reducir el riesgo de desastres.
En esa línea, el ENFEN ha recomendado que las autoridades incorporen los escenarios de riesgo en la toma de decisiones y aceleren las medidas destinadas a proteger a la población frente a los posibles impactos de El Niño.
Para Peinado, invertir en prevención no solo salva vidas, sino que también permite responder de manera más eficiente frente a las emergencias. «Tratar siempre cuesta cinco o siete veces más que el prevenir. Eso está demostrado por múltiples estudios».
Con un escenario climático cada vez más desafiante, el país enfrenta la oportunidad de prepararse antes de que las lluvias más intensas lleguen. Fortalecer la prevención, garantizar la continuidad de los servicios de salud y actuar oportunamente serán claves para reducir el impacto que el Fenómeno El Niño podría tener sobre la salud de millones de peruanos.
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