5 de octubre: Día de la Medicina Peruana: de Carrión a la actualidad, ¿qué tanto ha cambiado la medicina en el Perú?

Hace 141 años, Daniel Alcides Carrión investigó en primera persona una enfermedad que afectaba principalmente a poblaciones de la sierra central. Hoy, la medicina peruana cuenta con vacunas, diagnóstico remoto y otros avances. Pero también convive con brechas que todavía condicionan la atención de millones de peruanos. 

Cada 5 de octubre, el Perú conmemora el Día de la Medicina Peruana en homenaje a Daniel Alcides Carrión, quien murió ese día de 1885 después de haberse inoculado sangre proveniente de una lesión de un paciente con la enfermedad que entonces se conocía como “verruga peruana”. Su investigación permitió demostrar la relación entre esta enfermedad y el cuadro conocido como fiebre de La Oroya, que posteriormente serían reconocidos como manifestaciones de la enfermedad de Carrión. 

Más de un siglo después, el ejercicio de la medicina es radicalmente distinto. El diagnóstico y tratamiento ya no dependen únicamente de la observación clínica y la experiencia individual: la práctica médica moderna se apoya en investigación científica, ensayos clínicos, protocolos, tecnologías diagnósticas, vigilancia epidemiológica y sistemas de información. 

El cambio también puede observarse en los resultados poblacionales. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en las últimas cuatro décadas el Perú aumentó aproximadamente en 13 años su esperanza de vida: pasó de 59,4 años en 1980 a 72,4 años en 2022. En ese mismo periodo, la mortalidad de menores de un año cayó de 83 a 11 muertes por cada 1, 000 nacidos vivos. 


Vacunas, alta complejidad y tecnología: una medicina con más herramientas 

Uno de los cambios más evidentes está en la capacidad de prevenir enfermedades antes de que lleguen a convertirse en un problema de salud. El Perú cuenta actualmente con uno de los esquemas de inmunización más completos de la región: el nuevo Esquema Nacional de Inmunizaciones contempla 23 vacunas y un anticuerpo monoclonal, dirigidos a proteger a la población a lo largo del curso de vida. 

La actualización de 2026 incorpora, además, tecnologías que muestran cuánto ha evolucionado la medicina preventiva. Por primera vez, el país implementó una estrategia contra el virus respiratorio sincitial (VRS), una de las principales causas de infecciones respiratorias graves en lactantes. 

Esta incluye la vacunación de gestantes entre las 32 y 36 semanas y el uso de nirsevimab, un anticuerpo monoclonal de larga duración para recién nacidos y lactantes. 

El nuevo esquema también incorpora la vacuna hexavalente, que protege contra seis enfermedades en una sola aplicación, actualiza la protección contra el VPH y amplía la vacunación contra el neumococo, entre otras modificaciones. 

Pero este avance plantea también un desafío: tener vacunas disponibles no garantiza por sí solo que toda la población esté protegida. La Hoja de Ruta de Inmunizaciones 2026 del Minsa plantea como objetivo alcanzar coberturas homogéneas de al menos 95% en todos los distritos y para todas las vacunas, lo que evidencia que cerrar las brechas de cobertura sigue siendo una tarea pendiente. 


De los tratamientos convencionales a los trasplantes y la medicina de alta complejidad 

La transformación también se observa en lo que hoy es posible tratar. Los trasplantes son uno de los ejemplos más claros.  Al cierre de 2025, el Minsa reportó 3,521 trasplantes de órganos y tejidos realizados desde 2005. Solo durante 2025 se efectuaron 321 trasplantes de órganos y 421 de córneas. Sin embargo, casi 7, 000 personas permanecían en lista de espera, una muestra de que el avance tecnológico también enfrenta límites de capacidad y disponibilidad. 

El desarrollo de la medicina de alta complejidad también ha ido acompañado por nuevas herramientas para detectar y tratar enfermedades. Equipos de diagnóstico por imágenes, pruebas moleculares, cirugía especializada y tratamiento cada vez más precisos forman parte de una práctica médica que Carrión difícilmente habría podido imaginar. 

Pero la tecnología por sí sola no resuelve el problema si no está disponible donde y cuando se necesita. Y ahí aparece uno de los principales retos del sistema peruano. 


La tecnología avanza, pero las brechas persisten 

Que la medicina tenga más herramientas no significa automáticamente que todos los peruanos puedan beneficiarse de ellas. La OCDE concluyó en su revisión del sistema de salud peruano de 2025 que el país ha logrado avances importantes en indicadores sanitarios y aseguramiento, pero mantiene un sistema fragmentado y segmentado que dificulta garantizar un acceso equitativo a servicios de calidad. 

Uno de los principales problemas sigue siendo el primer nivel de atención, precisamente donde deberían resolverse buena parte de los problemas de salud antes de que requieran atención hospitalaria. Un diagnóstico presentado ante el Congreso en 2025 señalaba que el 97% de los establecimientos del primer nivel tenía capacidad instalada inadecuada; en hospitales, la cifra llegaba al 96%. 

La brecha también es humana. La OCDE señala que el número de médicos por habitante aumentó 27% entre 2013 y 2022, pero Perú todavía tenía 1,6 médicos por cada 1, 000 habitantes en 2022, frente a 3,8 en promedio en la OCDE. Además, apenas 9,8% de los médicos trabajaba en zonas rurales en 2021. 

Estas diferencias terminan convirtiéndose en tiempos de espera, dificultades para conseguir una cita, derivaciones y diagnósticos tardíos. En 2024, el entonces ministro de Salud César Vásquez reconoció que la demora para obtener citas médicas era uno de los principales problemas del sector y la vinculó con una brecha histórica de inversión y profesionales. 


La telesalud: cuando la tecnología busca cerrar distancias 

Uno de los cambios más recientes es la posibilidad de utilizar tecnología para reducir las barreras geográficas. La Red Nacional de Telesalud superó las 3, 000 establecimientos conectados y acumuló más de 9,5 millones de atenciones entre 2023 y marzo de 2026. La herramienta permite realizar teleconsultas y teleinterconsultas y acercar apoyo especializado a establecimientos ubicados fuera de los grandes centros urbanos. 

Este tipo de herramientas puede ser especialmente relevante para un país con una geografía compleja y una distribución desigual de especialistas. Pero tampoco sustituye la necesidad de contar con establecimientos equipados, medicamentos disponibles, personal suficiente y capacidad resolutiva en el primer nivel. 


Una medicina que también enfrenta enfermedades del siglo XXI 

El perfil epidemiológico del país también ha cambiado. Si en tiempos de Carrión las enfermedades infecciosas constituían una amenaza central, hoy el Perú enfrenta simultáneamente enfermedades transmisibles y una creciente carga de enfermedades no transmisibles. 

La OCDE advierte que, junto con los avances sanitarios, persisten niveles elevados de anemia, obesidad y enfermedades infecciosas. En 2024, la anemia afectó al 43,7% de los niños, según la evaluación institucional del Minsa, lo que demuestra que algunos problemas básicos de salud pública siguen sin resolverse pese al desarrollo de la medicina. 

También existen avances concretos que muestran que es posible mejorar. En 2024 se registraron 244 muertes maternas, la cifra más baja de los últimos 24 años, según el Ministerio de Salud. Pero la propia autoridad sanitaria advierte que persisten brechas regionales. 


De Carrión al futuro: el reto ya no es solo curar 

La medicina peruana ha cambiado profundamente desde 1885. Hoy puede prevenir enfermedades mediante vacunas y nuevas tecnologías, diagnosticar con mayor precisión, realizar cirugías y trasplantes de alta complejidad y utilizar herramientas digitales para acercar especialistas a territorios alejados. 

Pero el verdadero desafío del próximo siglo de medicina no será únicamente incorporar más tecnología. Será lograr que esos avances estén disponibles cuando el paciente los necesita y sin importar dónde viva o cuánto pueda pagar. 

La OCDE plantea entre las prioridades para el sistema peruano reducir la fragmentación, fortalecer la gobernanza, invertir en servicios de alto impacto y mejorar la integración de la información sanitaria. 

La medicina peruana ha dado un salto enorme. El reto pendiente es conseguir que el sistema de salud dé el mismo salto: pasar de una medicina capaz de hacer cada vez más a un sistema capaz de lograr que más peruanos puedan acceder oportunamente a todo lo que la medicina ya sabe hacer. 

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